Hogar, dulce hogar
Aunque también puedes aprovechar para hacer experimentos "lomográficos".
"Llamar retrato a una fotografía me parece pretencioso. ¡Qué arte y qué gilipolleces, son sólo fotos! Te haces fotógrafo porque no sabes dibujar". LORD SNOWDON.
Aunque también puedes aprovechar para hacer experimentos "lomográficos".
Muchas veces he pensado que Santander se me había quedado pequeño. Cuando conoces otras culturas y lugares, caes erroneamente en el engaño de pensar que todo es mejor que el lugar de donde provienes.
Tengo que reconocer que no soy persona de ritos ni con una religiosidad muy desarrollada; aunque alguna vez me he preguntado si hay algo más allá. Es en la religión donde muchos encuentran una explicación a lo desconocido y una respuesta a sus dudas.
Ante la adversidad muchos se refugian en la religión, buscando un consuelo y una ayuda, que manifiestan a través de plegarias y oraciones.
Tanto en el cristianismo como en el budismo, podemos asistir a escenas de recogimiento, oración y ofrenda que, en esencia, son similares. Sólo cambian en su estética y procedimiento.
Apenas hay diferencia entre un estudiante de Siena poniendo velas por sus abuelos enfermos, y una anciana de Hong Kong quemando incienso en el Monasterio de Po Lin por sus antepasados. O un pekines ofreciendo fruta por los favores recibidos y un motorista italiano haciendo lo mismo con el casco de moto con el que ha salvado la vida.
Sé que ya empezábais a estar hartos de China y mis historias allí...no os culpo, reconozco que me ha pasado lo mismo. Quería cambiar de registro, y que mejor motivo que hablar del concierto de Micah P. Hinson en Santander el pasado domingo.
Quizás por la idea que tengo de Portugal (que me vuelve loca) imaginaba Macao de una manera bastante romántica. Esperaba encontrarme arte colonial por todas partes, pero me equivoqué un poco. Ahora bien, comí el mejor Bacalhau á Bras que he probado nunca. Pasamos el tiempo consultando las previsiones metereológicas por Internet y viendo en la pantalla del ordenador cómo se acercaba la lluvia y el fuerte viento. El tiempo transcurrió lento; desde que las autoridades comenzaron a anunciar la llegada del tifón, hasta que desapareció el último tramo de cola, transcurrió casi un día entero.
La noche honkonesa es otra historia. Normalmente la gente se concentra en la zona de Lan Kwai Fong, con locales bastante interesantes; aunque fuera de ella hay otros lugares que debo mencionar. El Feather Boa (boa de plumas), una especie de salón de estar en estilo barroco en pleno Soho, y en el que sirven un cóctel de vodka con zumo de fresa, y embadurnado de chocolate, IMPRESIONANTE. Aquí las blancas camisas de los ejecutivos de la zona financiera corren mucho peligro. La mayoría vuelven a sus casas con espaldas rayadas de color cacao.
Lo reconozco, me siento fascinada por la buena educación de las gentes de Hong Kong. Su trato es amable y cordial, sobre todo aquellos que se dedican al sector "servicios". Les doy un 10.